La tecnología de electroadsorción integrada en el filtro ÖKO fue desarrollada en 2002 por la NASA para filtrar las aguas residuales en la Estación Espacial Internacional.
Utiliza una membrana de fibra mineral combinada con carbón activo, lo que crea un campo de carga electrostática.
🔹 Este campo atrae y retiene partículas 100 veces más pequeñas que el tamaño de sus poros (hasta 0,01 micras).
🔹 De este modo, retiene bacterias, virus, protozoos, metales pesados, pesticidas, PFAS y otros contaminantes, al tiempo que conserva los minerales.
Esta tecnología cuenta con más de 20 años de experiencia y sigue siendo una de las más avanzadas para potabilizar el agua en todo el mundo.